viernes, 2 de octubre de 2009

SOY DE LAS QUE EMPIEZAN EL GIMNASIO EN OCTUBRE, LO CONFIESO

21 de septiembre. ¡Llegó la primavera! ¡Flores, mariposas, el amor, el calorcito…!
22 de septiembre. ¿Por qué no me abrocha la pollera que me compré el verano pasado?
23 de septiembre. Investigo la oferta de yogures, postres Light y busco en Internet recetas con verduras
24 de septiembre. Voy a la verdulería y compro dos o tres de cada cosa, aunque de algunas no sé ni el nombre… ¿esto se cocinará?
25 de septiembre. Es el cumpleaños de mi hermano. Estoy frita. No, mejor al horno. No importa, como solamente media porción de torta. Ya es oficial: estoy a dieta.
27 de septiembre. Tengo hambre. Ya extraño los salamines y los chocolates.
28 de septiembre. ¿Por qué la pollera sigue sin abrocharme?
29 de septiembre. Y bueno… tendré que hacerlo…
30 de septiembre …anotarme en el gimnasio

Ya viendo a la chica de la recepción siento que empiezo a adelgazar. Tiene un pantalón de gimnasia de lo más glamoroso, un top ajustado y zapatillas plateadas ultra tecnológicas MADE IN LA NASA.
Me da un poco de vergüenza ponerme a hacer preguntas, así que me llevo el horario para analizarlo en casa.
¿Con qué empiezo? Va a tener que ser con un diccionario.




Ningún horario me queda del todo bien: o estoy laburando, o me corta la siesta, me pierdo la novela o voy a tener que bañarme tres veces el mismo día, pero bueno… Iré a lo que me quede bien.

1 de octubre. Temprano salgo de compras: un jogging blanco divino y zapatillas super-sport (ya estoy con el vocabulario fitness, empiezo a sentirme más flaca).
Hay unas calzas blancas divinas. Ésas me las compro el mes que viene, cuando tenga las cachas menos autónomas y dejen de dudar qué dirección tomar cuando me muevo: siempre arriba y para el lado del resto del cuerpo.
A la tarde voy al gimnasio. Tengo todas las pilas.
El profe es divino. Me da la rutina y me explica cómo usar los aparatos. Me dice que use solamente 2 pesitas en el aparato, pero la flacucha de al lado tiene 5. Si ella puede, yo también.
De paso, como me dan los horarios, me quedo a Power Local y Spinning.
1 de octubre. 20.10 hs Este power local me está matando. Pero ya debo haber bajado un par de kilos y levantado un par de músculos.
1 de octubre 21.05 ¡¿Cómo que una hora dándole a la bici?! Me voy a casa.
1 de octubre 21.10 Un alfajor. Me lo merezco
2 de octubre. ¡¡No me puedo levantar!!! Me duelen partes del cuerpo que ni sabía que tenía.
15 de octubre. Mañana voy al gimnasio, hoy estoy cansada.
16 de octubre Hoy no, pero mañana, sí
17 de octubre Veinte minutos de cinta. Peor es nada.
20 de octubre ¿Dónde habré dejado el horario?
21 de octubre La pollera quiere cerrar, pero me queda demasiado ajustada.
22 de octubre Tendría que comprarme otra pollera más cómoda y más a la moda, total, el amarillo ya no se usa más
1 de noviembre. ¡Qué rápido se pasó el año: ya se viene el verano! Voy a la verdulería y compro 2 o 3 de cada cosa. Además… tendría que pasar por el gimnasio.

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