lunes, 29 de diciembre de 2008

PIROPOS A LA CARTA

La sabiduría popular siempre tiene algo que enseñarnos, o al menos, que aclararnos. “Al corazón del hombre se llega por el estómago”. Nuestras abuelas pensaban que la única alternativa era saber cocinar, pero no sólo del pan vive el hombre. La relación entre el levante y la gastronomía va más allá de una ensalada Waldorf.

Veamos los piropos, sin ir más lejos. La sección repostería es la que se lleva todos los premios, ¿quién no sucumbe ante un caballero que se preocupa por que no nos derritamos así, al sol y sin envoltorio? Claro, en el otro extremo está el nabo que se hace torta por un menú navideño completo: un pavito increíble o un buen pan dulce.
En la conquista, como en la cena, el menú es variado. Con onda, sos la frutillita del postre, pero si no te da el estómago, te convertís en un trago amargo.
Podés ser un caramelo o estar polenta (se pronuncia “pulenta”) y si aprovechás la oportunidad, te convertís en el carocito de alguien… tal vez de algún zapallo.

Claro, es que nunca falta el perejil que manda fruta, te arma una ensalada en el mate y vos, que a veces te tragás cualquier verdura, tenés que romperte el coco para sacar las papas del fuego. Esta parece ser la verdad de la milanesa: hay mucho salame suelto. Si se te pone picante, un buen bife y a otra cosa, (chorizo) mariposa.
A veces se te da vuelta la tortilla, al principio el tipo te parece un bombón. Vas con cautela, la jugás de fruta prohibida, después ponés toda la carne al asador, calentás un poco la pava pero yerba no hay, y cuando lo tenés a punto caramelo, agarrás la sartén por el mango y directo al postre. Pero el tipo no es el plato fuerte que esperabas y empezás a verle el pelo al huevo: se hace el banana, es un vigilante… Él quiere condimentar la relación y lo tenés servido en bandeja, ¡otra vez sopa! pensás, el horno no esta para bollos y lo mandas a freír churros.
Pero ¡ánimo! la vida no es tan amarga, hasta dando una vuelta a la manzana podés cruzarte con un pan de Dios que no te haga puré y termine siendo tu media naranja. Quién te dice, tal vez… ¡chocolate por la noticia! cualquier día terminás bajo una lluvia de arroz, y después ya se sabe: contigo pan y cebolla.

1 comentario:

Kraca dijo...

Lucky, un año para deleitarme con tus textos. No me hagas esperar tanto. Quiero más!

Espero que estés haciendo algo de stand up, o relacionado, me encantaba tu material.

Te mando un beso,

Javi Kracht