
¡No te la puedo creer! ¿Qué hace María Rosa acá? ¿No era que estaba viviendo afuera? Sí, afuera, en Paraguay. Pero Paraguay es el exterior, es afuera. Afuera del mundo. ¡el exterior del mundo! ¡Jaja! Tengo que decírselo a Lili. ¡el exterior del mundo! ¡ay, qué chispa tengo!
¿Y qué? ¿Qué me va a decir María Rosa? Si estoy bárbara. Mejor que nunca. Porque me mantuve natural. Bueno, me cuido. Por eso estoy así. Joven, como siempre. Natural. Sin una cirugía. No como ella que se rebanó la nariz. Como un rábano. Se la rebanó como un rábano. ¡Jaja! Tengo que decírselo a Lili. ¡se rebanó el rábano!
Y se hizo una lipo. Bueno, ¡una!, por lo menos una. Si le quedó la cadera de Pergolini. A los hombres no les gustan tan huesudas. Les gustan más redondeadas. Naturales. Como yo. ¡La cadera de Pergolini! ¡jaja! Tengo que decírselo a Lili ¡Pergolini!
Pero a los hombres les gustamos más naturales. Como yo. Ni una pasada por el bisturí. Ningún rábano. Bueno, una refrescadita, poraí. Botox no es operación. Colágeno tampoco. Una agujita de nada, y acá estoy. Mejor que a los treinta. ¿qué digo los treinta? ¡mejor que a los veinte, a los quince! Menos no, que es demasiado. Pero natural, no como María Rosa, con esa boca siliconada grasa de bife. ¡Grasa de bife! ¡jaja! Tengo que decirle a Lili. ¡grasa de bife!
Natural. Porque hago homeopatía. ¡Siete kilos en un mes con flores de Bach! No son pastillas. No, son esencias de flores. Completamente natural.
¿Y esos pelos? ¡No te la puedo creer! ¡Se tiñó de colorado bombero! A la vejez, viruela. Ridícula. Hay que aprender a ubicarse. Bueno, debe estar llena de canas. En cambio yo no necesito. Me cuidé toda la vida. El pelo también. Por eso no necesito teñirme. Iluminación no es tintura. No.
Pero, ¿qué hace María Rosa acá? Ya me la veo venir. ¡Ay, Grace, hola Grace, tanto tiempo Grace, qué casualidad Grace, te planchaste el pelo, Grace! No, no está planchado, está PEI-NADO. Brushing no es planchita.
Mmm. Creo que va a venir para acá. Y yo con estas medias reductoras no me puedo ni mover. Me las debo haber puesto mal. No puede ser que no me dejen respirar. Al fin y al cabo son medias. Medias no son faja.
¡Si serán! No te la puedo creer que con lo apretadas que son, igual me hagan panza. ¿Me las habré puesto al revés y me quedó la parte blanda para redondear el culo para adelante? Mejor me siento de costado. Que no se note, que ahí viene María Rosa. Ya me la veo venir ¡Ay Grace, hola Grace, tanto tiempo Grace, qué casualidad Grace, cómo andás Grace? Seguís siempre en el Conurbano?! FLO-RIDA, casi Vicente López. No es Conurbano. Es zona Norte. Zona Norte no es Conurbano.
Uh, ahí ya me vio. Viene por acá. Por favor, no!. Voy a leer esteeee… un mensajito de celular… uh, ahí viene la pesada. —¡Ay María Rosa, hola María Rosa, tanto tiempo MaríaRosa, qué casualidad María Rosa! ¿Siempre seguís viviendo afuera?
¿Y qué? ¿Qué me va a decir María Rosa? Si estoy bárbara. Mejor que nunca. Porque me mantuve natural. Bueno, me cuido. Por eso estoy así. Joven, como siempre. Natural. Sin una cirugía. No como ella que se rebanó la nariz. Como un rábano. Se la rebanó como un rábano. ¡Jaja! Tengo que decírselo a Lili. ¡se rebanó el rábano!
Y se hizo una lipo. Bueno, ¡una!, por lo menos una. Si le quedó la cadera de Pergolini. A los hombres no les gustan tan huesudas. Les gustan más redondeadas. Naturales. Como yo. ¡La cadera de Pergolini! ¡jaja! Tengo que decírselo a Lili ¡Pergolini!
Pero a los hombres les gustamos más naturales. Como yo. Ni una pasada por el bisturí. Ningún rábano. Bueno, una refrescadita, poraí. Botox no es operación. Colágeno tampoco. Una agujita de nada, y acá estoy. Mejor que a los treinta. ¿qué digo los treinta? ¡mejor que a los veinte, a los quince! Menos no, que es demasiado. Pero natural, no como María Rosa, con esa boca siliconada grasa de bife. ¡Grasa de bife! ¡jaja! Tengo que decirle a Lili. ¡grasa de bife!
Natural. Porque hago homeopatía. ¡Siete kilos en un mes con flores de Bach! No son pastillas. No, son esencias de flores. Completamente natural.
¿Y esos pelos? ¡No te la puedo creer! ¡Se tiñó de colorado bombero! A la vejez, viruela. Ridícula. Hay que aprender a ubicarse. Bueno, debe estar llena de canas. En cambio yo no necesito. Me cuidé toda la vida. El pelo también. Por eso no necesito teñirme. Iluminación no es tintura. No.
Pero, ¿qué hace María Rosa acá? Ya me la veo venir. ¡Ay, Grace, hola Grace, tanto tiempo Grace, qué casualidad Grace, te planchaste el pelo, Grace! No, no está planchado, está PEI-NADO. Brushing no es planchita.
Mmm. Creo que va a venir para acá. Y yo con estas medias reductoras no me puedo ni mover. Me las debo haber puesto mal. No puede ser que no me dejen respirar. Al fin y al cabo son medias. Medias no son faja.
¡Si serán! No te la puedo creer que con lo apretadas que son, igual me hagan panza. ¿Me las habré puesto al revés y me quedó la parte blanda para redondear el culo para adelante? Mejor me siento de costado. Que no se note, que ahí viene María Rosa. Ya me la veo venir ¡Ay Grace, hola Grace, tanto tiempo Grace, qué casualidad Grace, cómo andás Grace? Seguís siempre en el Conurbano?! FLO-RIDA, casi Vicente López. No es Conurbano. Es zona Norte. Zona Norte no es Conurbano.
Uh, ahí ya me vio. Viene por acá. Por favor, no!. Voy a leer esteeee… un mensajito de celular… uh, ahí viene la pesada. —¡Ay María Rosa, hola María Rosa, tanto tiempo MaríaRosa, qué casualidad María Rosa! ¿Siempre seguís viviendo afuera?