miércoles, 22 de agosto de 2007

Nombre propio... común? (construcción nominal)

Me pusieron un nombre terrible. Nunca lo quise decir, mi nombre me daba tanta vergüenza que no me animaba a hablar con nadie. De chica ni amigo invisible tenía, de lo tímida que era. No quería decir cómo me llamo… así que nadie me llamaba.
En la secundaria empezaron a llamarme por el apellido y así pude hacerme algunas amigas, éramos nueve, las nueve inseparables, las otras ocho se llamaban Laura, para diferenciarlas, les decíamos La, Lau, Lali, Lala, Lauri, Laura, Lula y María Laura Ortiz Pacheco. Como siempre íbamos juntas a todos lados empecé a responder al nombre de Laura y a cualquiera de sus variantes.

Pero es que esto de los nombres a mí me viene de familia, porque en mi familia, los nombres no son algo muy estable. O sea, no es como en otras familias, porque en la mía, los nombres no sirven para identificar nadie. Por ejemplo, mi abuela, la miope, se llamaba Casimira, pero como veía doble todo lo que tenía delante, se sentía más identificada con su seudónimo: Lola
Es que esto de los nombres ya viene de los antepasados. Allá por principios del siglo XX, mis tatarabuelos, decidieron que nadie iba a llevarse a su primogénito a la guerra, así que en vez de Eduardo, el varoncito se llamo Eduarda. Mi abuelo Eduarda creció y termino convirtiéndose -a pesar de sus progenitores- en un militar grandote y bigotudo, así que mi abuela, en vez de papá y mamá tenia dos mamás, una de un metro 90 y unos músculos de pato vica, claro que una era todo un señor guardia civil, pero su documento no decía eso. Eduarda, se casó con una adorable chica del pueblo...
Mi bisabuela, Presentación del Bendito Señor Jesucristo en el Templo Llarines, nació un 2 de febrero, día de la presentación del señor jesucristo blabla... y llevó el recuerdo en su documento durante toda la vida. Nadie sabía cómo llamarla, por costumbre, la familia siempre usó su primer nombre, Presentación. Yo nunca conocí a mi bisabuela Presentación, pero cada vez que papá hablaba de la abuela Presenta, yo me imaginaba una abuela que auspiciaba programas de TV, “¡pa-pa-pa-pa-ra-pa-pa-pa-ra tatatatan La abuela presentaaaaaaaaaaa… Sábados de súper acción!”
Mientras que todos en la casa la conocían por su primer nombre, mi bisabuela intentaba encontrar una forma más convencional de llamarse, porque
Presentación le parecía más una palabra que un nombre verdadero, pero ninguna de todas las partes del nombre servía. ni Jesucristo ni Templo le venían bien. Cuando consiguió su primer trabajo, decidió hacer la primera adaptación de su nombre, y de Presentacion del Bendito Señor Jesucristo en el Templo Llarines, decidió convertir el Bendito en Bendita, y feliz con su nombre corto, se mandó a hacer un sello con su nombre artístico: Bendita Llarines. No llegó a usarlo mucho. Después puesta a adaptar, decidió usar la única palabra del nombre que le quedaba: "del" pero como en femenino, así fue como mi abuelo, Eduarda, se casó con mi abuela, Presenta o Delia Llarines.
No lo pasó mejor su hermano, que había nacido el 6 de enero. Melchor Gaspar Baltasar, se hacía llamar Señor Reyes, para sentirse más respetado... aunque pareciera, no era un nombre real. Reyes se casó muy joven y su mujer quedó embarazada enseguida. Escarmentado, decidió ponerle a su descendencia nombres más condescendientes. Así que optaron por un nombre común.  Pero les costó decidirse. Podía ser Daniel o Daniela. Pero no. Podía ser María o Mario. Pero no. Podía ser Ana o... no se decidían. Por suerte, cuando llegó el día del parto, salió su hija, Ana, pero atrás vinieron dos más. Y al señor Reyes le costaba pensar nombres, así que más que nombrarlas las fue numerando: Ana, Diana y Triana.

Y bueno, a mi esto de la identidad me viene de familia...
Mi prima Pichi en realidad se llama Petunia, y sus hermanos, Margarita, Rosa, Jazmín y Jacinto.... flor de prole tuvo mi tía! Una nota de color, su hermana Rosa tuvo tres hijas, Blanca, Celeste y Violeta, no les digo? no hay una conciencia, porque en mi familia, esto de lo nombres es algo serio.
Mi abuelo, se llamaba Manolo, le decía “Mano”, su hermana, la del medio, era Piedad, le decían “Pie”, la menor era Penélope, le decían “La Chiquita”.
Igualmente, el colmo es mi primo Alejo, el camionero. Es un casanova que donde pone el ojo pone la bala, alrededor de todo el país. Para tener a los hijos identificados, les pone los nombres de la ciudad en la que nacieron, así tengo por su parte unos cuanto primitos: Dolores, Luján, Pilar, Santiago, Azul, Mercedes (tres), los mellizos cordobeses Jesús y María… en Santa Fe, tres ciudades, tres hijos: Rosario, Rafaela y Venado Tuerto.

3 comentarios:

Unknown dijo...

jajajajjajj
congratulations!!!

Anónimo dijo...

Juaaazzzzzzzzzz!!!!!!!!!

Cynthia dijo...

buenisimo!!!!!!!!!!!