No hay moros en la costa. ¡Qué pena!, porque ellos sí sabían pedir deseos. En este mundo occidental (y alguna vez cristiano), hemos desarrollado un escepticismo que nos sacó hasta esa capacidad. Al menos de los moros nos quedó el ojalá, suerte de palabra mágica imposible de clasificar gramaticalmente que viene del árabe law sha'a Allah y significa “Dios quiera”. ¡Así se hace! Directo al jefe, sin intermediarios. Ojo, no es que no los tuvieran. Recuerden a Aladino. Pero ésas eran otras épocas: te comprabas una lámpara y te venía con un genio. En cambio nosotros le pedimos deseos a cualquier cosa.
Arrojás una monedita a una fuente y ¿qué pedís? ¿plata? Todavía no la tenés y ya la estás despilfarrando, además, ¿eso que tiraste es una moneda de cinco? Así no funciona, ningún genio te sale de la casa por menos de una gamba.Por otro lado, en nuestra cultura, desear es vergonzoso, por eso se hace en secreto. Es una falta que tiene el peor castigo: si te escuchan, no se te cumple.
Esto, claro, presupone asumir que todos los cachivaches a los que les pedimos cosas ─velas de torta, fuentes, etc.─ leen tus pensamientos. Por eso cuando vayas a la casa de cotillón comprá las velitas que quieras pero si son chinas, que sean bilingües.
Les pedimos deseos a cosas asquerosas y de las formas más insólitas. Al huesito del pollo. Entre dos lo tironean y el que se lleva la parte más grande, es el afortunado. ¿A quién se le ocurre?
¿Funcionaría esta filosofía en las Mil y Una Noches? Simbad y Aladino se encuentran con un genio, lo agarran a patadas y el que le fractura la nuca, confiando que todavía tiene telepatía ─y buena voluntad─ le pide tres deseos, eso sí, en silencio porque desear es algo muuuuy malo!!.Así como no sabemos a quién (o a qué) hacerle las solicitudes, tampoco sabemos cómo. Claro, un genio, te puede tirar alguna idea, porque es inteligente, mágico y, esencialmente, porque habla. El otro día me encontré formulandole mis sueños a un panadero (de los que salen de las plantas, no un tipo que hace pan) “Quiero una casa enorme, con jardín, pileta y un ventanal enorme. No, mejor con pocas ventanas porque limpiar vidrios es un suplicio”. ¡Mentalidad mediocre! ¿No podía haber deseado que la casa no se ensucie o, con un poco menos de imaginación, una mucama? No. Un panadero me puede dar una casa como la de Mirtha, pero que repela la suciedad o me alcance la guita para tener empleados en blanco es demasiado insensato.
Para pedir, pidamos bien. ¿Por qué “un campito chico y un par de vaquitas”? ¡Pedite la estancia de Benetton! Mirá si se te llega a cumplir. Vas a querer atragantarte con el bendito hueso de la suerte todas las mañanas, cuando a las 5 AM tengas que levantarte a ordeñar porque ni siquiera pensaste en un tambero.Y sí… todavía tenemos que aprender a pedir deseos. ¡Ojalá lo enseñaran en la universidad!
2 comentarios:
Excelente Lu! Me haces reir muchoo!!!
A ver cuando te vemos haciendo tu propio espectaculo...
te quiero mucho
Mechi
Muy buenos los posts. Espero encontrar más. Ya conozco parte de tu literatura cómica y nunca me defraudó.
Espero que andes bien.
Te mando un beso grande.
Javi (el de stand up con Diego W).
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